Es bastante frecuente ir por la calle paseando y encontrarte con un perro arrastrando a su propietario detrás, ¿te ves reflejado con tu perro en esta situación?

Lo más normal es que nos parezca hasta lógico, porque creemos que tiene ganas de ir al parque y no es del todo incierto. Sí que puede tener muchas ganas de salir, pero no quiere decir que sea un comportamiento normal en nuestros perros ni que tengamos que aguantarlo de por vida.

Ahora bien, pensemos en ellos: ¿qué es lo que realmente puede estar pasando? Una de las opciones es que tenga una carga de estrés que no puede soportar. Quiere ir a oler esto o aquello y quiere saludar a esa persona que pasa por su lado y al perro que hay en el parque y nosotros le llevamos con una correa de menos de un metro, porque creemos que somos nosotros los que tenemos que decirle cuando y donde tiene que oler y saludar.

Para este problema, dos de las soluciones son:

Hacer un buen proceso de salida esperando a que el perro esté calmado para salir fuera, trabajando antes de llegar a su umbral de reacción que ya conocemos.

Y otra, más sencilla aún, es colocar una correa de mayor longitud, de esta manera el perro siente mayor libertad para poder olisquear el suelo y poder conocer lo que sucede en su entorno a su manera, sin la tensión que le creamos nosotros con la correa.

Existe otro problema de mayor gravedad: el miedo.

 

El perro está intentando huir de la calle,  le dan miedo todos esos ruidos y toda esa cantidad de gente moviéndose. Esto se suele dar por una mala sociabilización de pequeño, salió a la calle ya con 4 o 5 meses y hasta ese momento no conoció otra cosa que no fuese su casa y su manada. No se siente seguro por sí mismo y tampoco confía en nosotros.

 

Este trabajo es más complejo, ya que hay que invertir todas las rutinas que tenemos con nuestro perro, fortalecer el vínculo y ayudarle sobre todo a confiar en sí mismo, además de en nosotros, para que pueda resolver los conflictos a los que se enfrente: tenemos que hacerle crecer mentalmente.

 

Aunque los dos problemas requieren ayuda profesional, desde LIBERADOGS os animamos a que en el primer caso probéis a cambiar esas dos cosillas, seguro que notaréis mejoría en una o dos semanas.

Tirar de la correa

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