¿A quién no le gusta salir a pasear con su perro?

¡Voy a acompañar a mi perro de paseo!

Todos los que tenemos perrete sabemos de ese gran momento para los dos que significa el paseo. Nosotros disfrutamos viéndoles a ellos jugar y entretenerse con todo lo que ven y olfatean, pero más allá de la diversión hay otros factores que destacan la importancia de los paseos diarios. Un buen paseo es desestresante, está lleno de olores, gente y perros con los que interactuar. Por el contrario, si damos un mal paseo nuestro perro volverá a casa frustrado, falto de estímulos y con ganas de jugar, lo que supone que no parará quieto en casa.

Vamos a resumir las pautas para un buen paseo en los siguientes 4 puntos y después explicaremos el por qué de cada uno:

1 Comenzamos en casa, haciendo que salga tranquilo. Si sale nervioso seguramente le dure todo el paseo y no pueda disfrutar de los estímulos que tiene a su alrededor. Un buen proceso de salida es crucial.

2 Un collar fijo o arnés enganchado por delante evitarán daños físicos y una correa larga hará que tenga espacio para moverse y pueda ir olfateando todo lo que crea necesario. También evitará tirones innecesarios y tendrá mayor libertad de movimiento para acercarse a lo que crea oportuno.

3 Dejar que socialice tanto con perros como con personas, que se acostumbre a todo tipo de situaciones y escenarios. Explorar es necesario para su desarrollo mental.

4 Jugar con otros perros le beneficiará en próximas relaciones sociales. También podemos jugar nosotros con él haciendo búsquedas, por ejemplo. Esto ayudará a fortalecer el vínculo y la llamada.

Con estos pasos la vuelta a casa será mucho más relajada, ya que ha tenido suficiente estimulación mental para quedarse tranquilo hasta el próximo paseo.

La frecuencia de los paseos debe ser mínimo tres al día en adultos y un par de ellos más en cachorros, con una duración de al menos 20 min. También debemos darle el lujo dos o tres veces por semana de salir al campo un rato largo, como una hora (o más si podemos) y si no tenemos campo, a algún parque cercano donde podamos soltarle a correr a sus anchas.

Para ellos es muy importante ir olisqueando todo lo que se topan en su camino, ya que de ésta manera van recogiendo información sobre su entorno y es una de las mejores fuentes para eliminar el estrés, utilizando su sentido más desarrollado. Cada vez que él se pare a oler algo debemos dejarle hacerlo tranquilamente sin darle tirones o regañarle.

Los juegos también tienen una gran importancia en el paseo, ya que hará que ganemos vínculo si jugamos nosotros con ellos y aprendan a sociabilizar cuando haya otros perros o personas. IMPORTANTE: los mejores juegos NO son los de tirarle la pelota o un palo y que corra para que se canse, de hecho no se cansará, acabaras tu harto de tirarle el objeto y el perro solo te pedirá más y más. Lo que está sucediendo es que se va cargando su cuerpo de adrenalina y se hace adicto a esta sensación, lo que conlleva que en poco tiempo aumenten sus niveles de estrés y con ello puedan llegar los problemas conductuales. Para evitarlo debemos hacer juegos de olfato, como búsquedas o enseñarle pequeñas habilidades para que empiece a saber solucionar pequeñas dificultades. También debemos dejarle que juegue y se relacione con otros perros equilibrados para aprender a comunicarse.

COLLAR Y CORREA: es indiferente colocarle un collar fijo o un arnés si el perro pasea tranquilo. La importancia está en que el perro no tire de la correa. En caso de que tire, tanto el collar como el arnés pueden dañarle física y emocionalmente. El collar puede producir lesiones en la tráquea, además de asociar el dolor a lo que tienen delante, ya sea un coche, un carrito de bebé u otro perro paseando y generar ciertos comportamientos para intentar ahuyentar lo que él cree que le causa el dolor, como ladrar o tirarse hacia ello. Hay ciertos arneses anti-tiro que también pueden tener un efecto negativo si le hacen daño. Lo mejor es que el arnés tenga una anilla delante a la que poder engancharlo y enseñarles a no tirar.   La correa tendrá que ser mínimo de dos metros hasta un máximo de entre 7 y 10 si no podemos soltarle al principio. Mejor una correa fija que una extensible, para poder soltarla en el suelo sin que se asuste y que no tenga la pequeña tensión que crean las extensibles al ir avanzando.

Cuando los paseos cumplen todas estas pautas nuestro perro estará más equilibrado emocionalmente y les evitaremos problemas conductuales

El paseo

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